Fue calificado por el “pez gordos” de la Asociación de Fútbol Argentino como uno de los mejores, sino el mejor en su tarea en la actualidad. Pero sus últimos rendimientos como profesional no lo avalan. Ya con doce años de carrera, el oriundo de Rosario es Secretario General del Sindicato de Árbitros en su provincia, será porque en el campo de juego es bueno para conversar explicando sus fallos y resultan casi siempre saliendo protagonista influyendo con estos en el resultado, cualidades que en el ámbito sindical son aceptables, pero no en el futbolístico.
No fue convocado para el último Mundial, y el elegido finalmente fue Baldassi que luego por distintos inconvenientes casi pierde la oportunidad de dirigirse a Sudáfrica y el remplazaste iba a ser él. Sin embargo, fue el flamante representante nacional en la última Copa América, el elegido entre tanto bajo rendimiento arbitral, nunca mejor utilizada la frase “en el mundo de los ciegos, ponen de rey al tuerto”. Al certamen continental lo abordo con un historial reciente de malas presentaciones, dirigiendo la final de Copa Libertadores frente el Santos y Peñarol que finalizó en escándalo y victoria del local, y el aun más recordado y reciente histórico descenso de River en donde su actuación lo condenará para el resto de su carrera. Quedará sentenciado en los libros de la historia del fútbol argentino como el que contribuyó con el golpe de gracia a la comunidad millonaria, un partido tan importante en el que no estuvo a la altura de la circunstancia influyendo directamente en el resultado final. Sergio Pezzotta un árbitro que se hace muy difícil tomar el papel de juez e imponer la justicia para que gane el mejor y no el menos perjudicado, como habitualmente sucede. Sin embargo, a la estructura del fútbol nacional le queda al pelo, dejando en evidencia a la AFA de hoy. Elegido porque saca partidos como pocos, pero esta definición últimamente hoy no lo describe.
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